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Este es el primero de una serie de sucesos que me aconteció desde que empecé a trabajar con un familiar (del cual no menciono su nombre por razones obvias). Actualmente tengo 20 años y mi nombre es BRAD, soy delgado, ojos pardos, cabello lacio negro y corto, 1.72m de estatura no tan alto, digamos que el promedio en tamaño de los peruanos, pero tengo un rostro bastante agradable para el sexo opuesto (bueno eso es lo que me han dicho hasta hoy). Me había iniciado sexualmente a los 15 años con una noviecilla que tuve (¿bastante joven no?), pero siempre había tenido ese gusto por las mujeres maduras. Esta historia 100% real, me ocurrió en diciembre del 2001 cuando por vacaciones suelo trabajar en decoraciones con toldos, asistiendo a casas lujosas, en los distritos con mayor solvencia económica de Lima, en esta ocasión se trataba de una recepción de un matrimonio, para mi era un día común y corriente, empecé el día con mucha calor ya que eran los últimos días de primavera por aquí, cuando llegamos a la casa (11am aprox.), que dicho sea de paso era bastante grande, y digo llegamos porque casi siempre trabajamos en grupo, esta vez por fortuna estaba solo con un pequeño compañero ya que el agasajo era de día y no necesitarían más que un toldo pequeño que cubra el buffet y otras partes más del jardín. Ese día nos atendió el amo de llaves de la casa quien nos guió y orientó en el lugar donde querían l as estructuras. pelas , travestis , travestis A eso de las 2 de la tarde ya estábamos por terminar el trabajo cuando de pronto vi cerca del jardín una mujer blanca y rubia de unos 50 años aproximadamente que estaba tapada toda con una bata rosada muy larga, no tan alto pero muy bien entrada en carnes, con una cintura pequeña pero con unos senos que serían deseados por cualquier hombre sin despreciar ese lindo trasero que al parecer por la buena rutina de ejercicios los tenía muy redondos y firmes. Yo no pudo contener la mirada y creo que ella se percató que la estaba observando, miró un instante nuestro trabajo y luego entró para la casa nuevamente. Minutos después tuve ganas de miccionar, obviamente me tendría que dirigir al baño del servicio de la casa, cuando le pregunté al caballero que nos atendió muy amablemente me indicó el camino a seguir, para mi buena suerte aquel baño estaba ocupado y una de las empleadas de la casa me indicó que había otro pero estaba en el segundo piso de la casa. Me arriesgué a todo además si me encontraba con ella con una disculpa bastaría para quitarle el enojo, entré por donde la muchacha me indicó y subí las escaleras de mármol, la casa estaba llena de adornos y elegante decoración, cuadros y alguna fotos de la diva (Nubia) junto a su esposo(algo mayor que ella) y sus 2 hijas, la mayor de ellas era la novia (que más tarde me enteraría de eso por boca de su madre). Cuando al fin llegué al baño verifiqué que no hubiera nadie cerca y sin más preámbulo ingresé y cerré bien la puerta, a los pocos segundos sentí unos zapatos de mujer (por los tacones) subir por las escaleras por un instante me asusté y no hice ningún ruido, luego sentí como la mujer (que suponía era la Sra. Nubia) ingresó a una de las habitaciones y cerró la puerta momento preciso para salir de ahí y volver al jardín donde mi compañero estaría esperándome para concluir lo poco que faltaba pero una idea pasó por mi mente al salir del baño la puerta de la habitación no estaba completamente cerrada. pate perlo , asiaticas, gordas asiaticas, Fetichismo , recetas de cocina gordas lesbianas